El paraíso perdido
El paraíso perdido [264] Por su Celestial mi terrenal vencido: Milton utiliza esta doble expresión elíptica substantivada para sugerir las «naturalezas» o «esencias» (o algo todavía más indefinido) celestial y terrenal de Dios y Adán, respectivamente. Puesto que en castellano contamos con el substantivo masculino «natural» («genio, índole, temperamento, complexión o inclinación propia de cada uno», según el DRAE), expresiones como su Celestial y mi terrenal no deberían resultar chocantes. <<
[265] y demás placeres abjurarlos todos: el verbo elegido por Milton aquí tiene resonancias deliberadamente solemnes, casi religiosas; formaría con placeres una expresión oximorónica, si no fuera porque Adán se halla en el estado anterior a la Caída, en el que esos placeres son el don directo de Dios. <<
[266] el pájaro amoroso de la noche: el roncal o ruiseñor. <<
[267] Del verde Cabo de la Tierra e islas verdecientes: las islas de Cabo Verde, en el Atlántico a unos 600 km de la costa de Senegal. <<
[268] Héspero: aquí «occidental», probablemente en una doble referencia al Sol y a las islas. <<
[269] El rival de Aquiles es aquí el príncipe troyano Héctor (cf. Ilíada, XXII, vv. 136 ss). <<