Paraiso perdido
Paraiso perdido Oh aquella voz de alerta, que quien vio
El Apocalipsis fuerte oyó en los Cielos
Cuando por segunda vez vencido aquel Dragón
Descendió furioso a vengarse de los hombres,
«¡Ay de los moradores de la Tierra!»[176], que ahora,
Mientras hubo tiempo, nuestros padres fueran advertidos
Del secreto antagonista por llegar y escaparan,
Y acaso así escaparan, a su red mortal. Pues ya
Satán, ya ardiendo en rabia, descendió,
Antes tentador que acusador del hombre,
Para hacer pagar al frágil, inocente ser humano
Su derrota en la batalla y huida a los Infiernos.
Mas, si bien audaz, distante y temerario,
No se goza en su premura ni halla causa de jactancia
Al acometer terrible su designio, que ya a punto
De nacer, le bulle en su revuelto pecho
Y cual máquina diabólica[177] recula
Sobre sí; horror y dudas le distraen