Paraiso perdido
Paraiso perdido
Lo eran sólo aquí, y de sabor dichoso.
Entre éstos, pastos o llanadas verdes y rebaños
Que pastaban tierna hierba se extendían,
O palmeños altozanos, o el florido seno
De alguna vega desplegaba su muestrario,
Flor de todo tinte y, sin espinas, el rosal.
Al otro lado, umbrías grutas, cuevas,
Dan cobijo fresco; sobre ellas un mantón de vides
Tiende púrpuras racimos y gentil asciende
Exuberante; mientras, aguas murmurantes caen
Por monte abajo, se dispersan, o en un lago
En cuyo espejo se contempla hirsuta orilla
Que corona el mirto, unen sus corrientes.
Pájaros en coro cantan; aires, los vernales aires,
Exhalando olor de campo y bosque, templan
Hojas temblorosas, mientras Pan[189] universal,
Trabado en danza con las Gracias y las Horas,
La eterna primavera guía. No aquel hermoso campo
En Enna, donde a Proserpina, que cogía flores,
Ella misma flor más bella, Dis sombrío