Paraiso perdido
Paraiso perdido Ambos vueltos, bajo el cielo abierto al Dios
Loaron que creó la tierra, cielo, aire y firmamento,
El que veían, el globo esplendoroso de la Luna
Y la cúpula de estrellas: «Tú también la noche hiciste,
Hacedor Omnipotente, y tú el día
Que, aplicados al trabajo señalado,
Ahora concluimos con el gozo del apoyo mutuo
Y amor recíproco, la cima de la dicha toda
Que nos has prescrito, y este plácido lugar
Demasiado grande para dos y donde a tu plétora
Partícipes le faltan, y se desploma inatendida.
Mas tú has prometido de nosotros una raza
Que la Tierra colme y con nosotros cante
Tu bondad sin límite: al despertar y cuando
Persigamos, como ahora, el don del sueño».
Esto unánimes dijeron y sin dedicar
Más rito que la pura adoración
(Que Dios prefiere), de la mano penetraron
A la intimidad de su cobijo; y, libres aún
De los disfraces importunos que nos visten, presto