Paraiso perdido
Paraiso perdido Yo también erré, admirando hasta tal punto
Lo que en ti perfecto parecía, que no creí
Capaz al mal de provocarte. Mas lamento
El error ahora, que en mi crimen se transforma:
Tú en mi denunciante. Tal le ocurrirá
A quien, fiándose en exceso del valor de la mujer,
Su voluntad le rinda: restricción no aceptará
Y librada a ella misma, si sucede algún desastre,
A la débil indulgencia del marido culpará».
Así pasaban ellos en recíproca denuncia
Horas infecundas, mas ninguno condenándose,
Y su vana competencia parecía interminable.