Paraiso perdido
Paraiso perdido Y del polvo comerás los dÃas de tu vida todos.
Entre la mujer y tú pondré yo enemistad,
Y entre tu semilla y su semilla: tu cabeza
La herirá su estirpe, tú el talón lesionarás»[288].
Tal dijo este Oráculo, después verificado
El dÃa en que Jesús, hijo de MarÃa, segunda Eva,
Vio a Satán caer cual rayo de los Cielos,
PrÃncipe del Aire[289]. Luego alzándose de su sepulcro,
Apresó Poderes, Principados, triunfando
Abiertamente, y en brillante ascenso
Cautiverio de cautivos por los aires arrastró,
El reino mismo de Satán, que usurpara tanto atrás,
Y al que bajo nuestros pies pondrá por fin,
El mismo que ya ahora predecÃa su fatal herida[290];
Y a la mujer asà le impuso su sentencia:
«Tu miseria grandemente aumentaré
En tu concepción; traerás al mundo hijos
Con dolor, sujeta quedará tu voluntad
A la de tu consorte y él en ti gobernará».
Postrero sobre Adán su juicio pronunció: