Paraiso perdido
Paraiso perdido Cual la lid impuso, y que de este nuevo mundo
Se retire, por sentencia propia enajenado:
Contigo desde ahora el Dominio se reparta
Sobre toda cosa separada por los límites empíreos
—Su Cuadratura, de tu Mundo Orbicular[302]—
O, más peligroso ahora tú, arrójate a su Trono».
Respondió contento el Príncipe de las Tinieblas:
«Hija hermosa, y tú, hijo y nieto al mismo tiempo,
Buena prueba ésta vuestra de ser raza
De Satán[303] (pues gloria encuentro en este nombre,
Antagonista del Omnipotente Rey del Cielo).
Bien os merecéis, entre todo el Infernal
Imperio, que tan cerca del Portal Celeste
Converjan triunfo con triunfal proeza:
Mi victoria y esta gloria vuestra, haciendo un reino
Del Infierno y Mundo, un reino, un continente
De viable tránsito. Por ello, mientras yo desciendo
A través de la tiniebla, por la fácil vía abierta,