Paraiso perdido
Paraiso perdido Con este barro corporal; y así en la tumba,
O quizás en otro lúgubre lugar, quién sabe
Si andaré muriendo muerte viva. ¡Qué idea
Tan horrible, si es verdad! ¿Y pues? Hálito
De vida, pues, pecó: ¿no muere lo que tuvo vida
Y culpa? Mas el cuerpo propiamente nada tuvo.
Todo en mí entonces morirá: que alivie tal noción
La duda, ya que humanamente no se alcanza más.
Pues, aunque el Dios de todo infinito sea,
¿Lo es su cólera también? Y si lo fuera, el hombre no,
Sino a la muerte condenado. ¿Cómo verterá
Su cólera sin fin en quien la muerte pone fin?
¿Puede hacer inmortal la muerte? Tal sería hacer
Extraña oposición, que al mismo Dios
Se le supone inadmisible y argumento
De impotencia, no poder. ¿Acaso expandirá,
Por causa de su ira, lo finito a lo infinito
En el hombre castigado, para contentarse su rigor
Nunca contentado? De este modo extendería