Paraiso perdido
Paraiso perdido Ser principio de miseria para otros,
Nuestra propia descendencia, y de nuestros lomos[324]
A este mundo maldecido traer progenie desdichada,
Que después de vida desgraciada deba aún alimentar
A tan inmundo monstruo—, en tu poder está,
No obstante, antes de la concepción negar
La raza imbendecida y nonata todavía.
Infecundo estás, infecundo sigue: así la Muerte,
De su hartazgo hurtada, con nosotros solamente
Habrá de contentar sus fauces ávidas.
Mas si juzgas cosa dura y trabajosa,
Al charlar, mirarnos, al amarnos, abstenernos
De los ritos del amor, nupciales y dulcísimos abrazos,
Y desesperar de ardiente anhelo, lánguido,
Delante del presente objeto en languidez
De igual deseo, cosa que sería desventura
Y sufrimiento no menores que los ya temidos,
A fin, pues, de librarnos ellos y nosotros
De lo ingrato para todos, acabemos de una vez,
Busquemos Muerte, o de no hallarse, suplan
Nuestras manos sus oficios en nosotros.
¿Por qué seguir temblando bajo tales miedos,