Paraiso perdido
Paraiso perdido Que me lleves y a la mano me someto del Empíreo
Cuan severa sea; a los males torno
El pecho expuesto, armándome para vencer
Por sufrimiento y merecer con mi labor reposo,
Si pudiese yo lograrlo». Así ascendieron ambos
A Visiones del Señor: un monte era éste,
Del Paraíso el más crecido, desde cuya cumbre
El hemisferio de la Tierra, en perfecto panorama,
Se extendía entero hasta el límite del horizonte.
No más alto el monte ni mayor su perspectiva
Donde, por distinta causa, puso el Tentador,
Allá por los desiertos, al segundo Adán,
Mostrándole los reinos de la Tierra, y sus glorias[344].
Sus ojos[345] dominaban desde allí todo asiento
De ciudad de antigua o de moderna fama, capital
De imperios poderosos, desde los futuros muros
De Cambalu, sede de los kanes de Catay
Y Samarcanda junto al Oxus, trono de Temir,