Paraiso perdido
Paraiso perdido Prendidos quedan: cada cual elige su pareja.
Y de amores ahora tratan, hasta que la estrella vespertina
Surge, heraldo del amor; entonces, exaltados,
La nupcial antorcha encienden, mandan invocar
A Himeneo[364], nunca antes invocado en rito marital:
De música y jolgorio vibra todo el campamento[365].
Tan feliz encuentro, evento tan hermoso
De amores, juventud, guirnaldas, cantos, flores
Y adorables sinfonías el corazón de Adán
Cautivan, enseguida dado a admitir deleite,
Natural tendencia, que de este modo expresa:
«Auténtico descegador mío, magnífico Ángel,
Mejor parece, y mucho, esta escena que las previas,
Y mayores esperanzas trae de días de sosiego;
Aquéllas eran odio y muerte, o de penas aún peores,
Mas aquí Natura se diría por completo satisfecha».
A lo que así Miguel: «No juzgues lo mejor
Por el placer, aun si parece responder a la Natura,