Paraiso perdido
Paraiso perdido Hasta el tiempo fijo; más allá, es todo abismo,
Eternidad: su fin la vista no lo alcanza.
Con magnífica instrucción de aquí yo parto,
Magnífica la paz en mente, y plétora me llevo
De tu ciencia, toda la que puedo contener:
Querer sobrepasarla fue, insana, mi locura.
Desde ahora, pues, aprendo que es mejor obedecer
Y amar medroso a Dios, el único, caminar
Cual en presencia suya, observar su providencia siempre
Y fiarlo todo sólo en él, piadoso como es
Con todas sus creaciones, derrotando sin cesar
Al mal mediante el bien y realizando, por lo nimio,
Grandes cosas, por las cosas de apariencia débil
Derrocar mundano al fuerte, y al mundano sabio
Por lo simple y manso; que es sufrir por la verdad
La fortaleza que procura la victoria suma,
Y que para el fiel la muerte es puerta de la vida:
Todo esto he aprendido por ejemplo del que ahora