Anos y leguas
Anos y leguas «Acabo de descubrir un lugar delicioso dormido entre los años. Ha sido sin querer, como algunos grandes hombres descubren lo que concretamente no esperaban descubrir; pero, al descubrirlo, sienten la legÃtima alegrÃa de haber acertado con toda su voluntad iluminada. Asà yo acerté por la gracia de la revelación. Esa gracia no se recibe sin capacidad de sentir y aprovechar sus efectos, y entonces tan claramente nos pertenece lo hallado que bien podemos decir que se origina de toda nuestra conciencia...».
Todo eso casi lo pronunciaba Sigüenza asomándose de puntillas a un jardÃn de escombros. Nadie. El silencio con el aliento de todo. Cuando llegó, se escaparon los ruiseñores, las golondrinas, los mirlos. Se sentÃa caer los jazmines, crujir los finos nervios de las plantas, esconderse los grandes lagartos de piel deslumbradora y glacial como una seda húmeda y bordada.
