Semana Santa
Semana Santa Tocan las campanas delirantemente. Las torres semejan molinos con las velas hinchadas y joviales.
Van pasando unas nubes muy raudas y bajas, de blancura de harina y espumas, frescas, pomposas; y la ciudad, los huertos, los sembrados, los rediles y alcores se apagan, se enfrían a trozos; y en seguida vuelven a la claridad caliente y cincelada.

… Ornamentos de tisú blanco y de oro; nieblas retorcidas de incienso, cánticos y clamores triunfales de órgano, júbilo magnífico del «Gloria in excelsis…». Y, de pronto, se duermen las campanas; y en el día estático, ya todo azul, comienza un coloquio de gorriones, de niños y jardines. Un águila que pasaba se ha quedado mirando la quietud del valle; después ha seguido volando; todo el cielo callado para sus alas rubias.
