El enfermo imaginario
El enfermo imaginario ANTONIA (Llorando).— ¡Dios mÃo, qué desgracia…! ¡Qué dÃa más desdichado!
ANGÉLICA.— ¿Qué tienes, Antonia? ¿Qué te pasa?
ANTONIA.— ¡Tengo que daros una noticia muy amarga!
ANGÉLICA.— ¿Qué?
ANTONIA.— ¡Vuestro padre ha muerto!
ANGÉLICA.— ¡Muerto mi padre, Antonia!
ANTONIA.— ¡SÃ…! ¡Vedlo…! Le dio un desvanecimiento, y ahora mismo acaba de morir.
ANGÉLICA.— ¡Qué terrible infortunio. Dios mÃo…! ¡Quién me iba de decir que iba a perder a mi padre, que era lo único que me quedaba en el mundo, y que lo iba a perder en un momento en que se hallaba irritado conmigo…! ¡Qué será ahora de mÃ, ni qué consuelo podré hallar en esta pérdida tan grande!
