El enfermo imaginario
El enfermo imaginario «Item, una poción cordial y preservativa, compuesta de doce gramos de bezoar, jarabes de limón y granada y otras hierbas, según prescripción, veinte reales». ¡Poco a poco, señor Fleurant…! ¡Abusando de este modo, no habrá nadie que quiera estar enfermo…! Conformaos con doce reales… Tres y dos cinco, y cinco, diez, y diez, veinte… Doscientos veintitrés reales, cuarenta céntimos y treinta maravedises. Resulta, pues, que en el mes corriente he tomado… una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve medicinas; más una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce lavativas; mientras que en el mes anterior fueron doce medicinas y veinte ayudas. ¡Ahora me explico por qué no me encuentro este mes tan bien como el pasado! Se lo diré a Purgon para que me regularice el tratamiento… ¡A ver! Que se lleven todo esto de aquÃ… ¿No hay nadie…? ¡Por más que digo, siempre me han de dejar solo…! ¡No hay manera de conseguir que estén en su puesto! (Toca una campanilla). Ellos que no atienden, y esta campanilla que no suena bastante… (Vuelve a tocar). ¡Nada! (Toca). ¡Están sordos…! ¡Antonia! (Toca). ¡Cómo si no llamara…! ¡Perros! ¡Granujas! (Toca de nuevo). ¡Me da una rabia! (Deja la campanilla y grita). ¡TilÃn, tilÃn, tilÃn! ¡PÃcaros de todos los diablos! ¿Es posible que abandonen de este modo a un pobre enfermo? ¡TilÃn, tilÃn, tilÃn…! ¡Cabe nada más lastimoso! ¡TilÃn, tilÃn, tilÃn! ¡Dios mÃo, me dejan morir solo! ¡TilÃn, tilÃn, tilÃn!