El médico a palos
El médico a palos MARTINA.— AllÃ, debajo de aquel árbol, hallarán ustedes cuantas estacas necesiten.
LUCAS.— ¿S� Voy por un par de ellas.
(Coge el palo que dejó en el suelo Bartolo, va hacia el foro y coge otro, vuelve y se le da a Ginés).
GINÉS.— ¡Fuerte cosa es que haya de ser preciso valerse de este medio!
MARTINA.— Y si no, todo será inútil. (Hace que se va y vuelve). ¡Ah!, otra cosa. Cuiden ustedes de que no se les escape, porque corre como un gamo; y si les coge a ustedes la delantera no le vuelven a ver en su vida.
(Mirando hacia adentro, a la parte del foro).
Pero me parece que viene. SÃ, aquél es. Yo me voy, háblenle ustedes, y si no quiere hacer la bondad, menudito en él. Adiós, señores.