El médico a palos
El médico a palos Arre allá, diablo. ¿Qué buscara este animal? Lo primero esconderé la bota… ¡Calle! Otro zángano. ¿Que demonios es esto? En todo caso la guardaremos y la arroparemos; porque no tienen cara de hacer cosa buena.
GINÉS.— ¿Es usted un caballero que se llama el señor don Bartolo?
BARTOLO.— ¿Y que?
GINÉS.— ¿Que si se llama usted don Bartolo?
BARTOLO.— No y si, conforme lo que ustedes quieran.
GINÉS.— Queremos hacerle a usted cuantos obsequies sean posibles.
BARTOLO.— Si es asÃ, yo me llamo don Bartolo.
(Quitase el sombrero y le deja a un lado).
LUCAS.— Pues con toda cortesÃa…
GINÉS.— Y con la mayor reverencia…
LUCAS.— Con todo cariño, suavidad y dulzura…
GINÉS.— Y con todo respeto y con la veneración más humilde…
BARTOLO.— Aparte: Parecen arlequines, que todo se les vuelve cortesÃas y movimientos.
GINÉS.— Pues, señor, venimos a implorar su auxilio de usted para una cosa muy importante. BARTOLO. ¿Y que pretenden ustedes? Vamos, que si es cosa que dependa de mi, haré lo que pueda…