El Misántropo
El Misántropo No digo tal cosa; pero en fin, decÃale yo: ¿qué necesidad tan apremiante tenéis de rimar? ¿Y quién diantre os obliga a publicar? Si se puede perdonar la salida de un mal libro, es sólo a los desdichados que componen para vivir. Creedme, resistid a vuestras tentaciones, ocultad al público esos trabajos; y, por mucho que se os diga, no vayáis a perder el dictado de hombre de bien de que gozáis en la corte, para adquirir, por obra de un ávido impresor, el de autor miserable y ridÃculo. Eso era lo que yo trataba de hacerle comprender.
ORONTE
Me parece muy bien y creo interpretaros. ¿Pero podré saber lo que es mi soneto...?
ALCESTE
Francamente, es bueno para el canasto. Os habéis guiado por malos modelos y vuestras expresiones no son naturales.