El Misántropo
El Misántropo SÃ, sÃ, hipocresÃa pura: en el fondo es mundana, y todas sus diligencias tienden a conquistar a alguno sin demostrarlo. No puede ver sino con ojos de envidia los pretendientes declarados que siguen a otra; y su triste mérito abandonado de todos, está siempre iracundo contra el ciego siglo. Trata de cubrir con un falso velo de mojigaterÃa la espantosa soledad que se advierte en su casa; y para salvar el honor de sus débiles atractivos, considera criminal el poder de que carecen. Sin embargo, un enamorado le agradarÃa mucho a la dama, y hasta tiene el corazón tierno para Alceste. Los homenajes que me rinde ultrajan sus encantos, ella pretende que le haga un robo; y su celoso despecho que oculta a duras penas, se desencadena contra mà bajo cuerda en todas partes. En fin, para mi gusto no he visto nada más tonto, es impertinente en máximo grado, y...
ESCENA CUARTA
Arsinoe. Celimena. Acasto. Clitandro
CELIMENA
¡Ah! ¿Qué feliz casualidad os trae por aqu� Sinceramente, señora, os extrañaba.
ARSINOE
Vengo por cierta noticia que he creÃdo de mi deber comunicaros.
CELIMENA