El Misántropo
El Misántropo No, renunciad buenamente a todas esas locuras. El mundo no ha de cambiar por vuestra diligencia; y puesto que la franqueza tiene tantos encantos para vos, os diré francamente que esta enfermedad da el espectáculo dondequiera que vais y que tan gran enojo contra las costumbres de la época os pone en ridÃculo ante mucha gente.
ALCESTE
Tanto mejor, ¡pardiez!, tanto mejor, eso es lo que pido; me resulta muy buena señal y me alegro en grande por ella: todos los hombres me son odiosos a tal punto, que me disgustarÃa pasar por discreto a sus ojos.
MANTO
¡Vos detestáis la naturaleza humana!
ALCESTE
SÃ, he concebido por ella un odio espantoso.
FILINTO
¿Todos los pobres mortales, sin excepción, serán incluidos en este aborrecimiento? TodavÃa hay algo de bueno en el siglo en que vivimos...
ALCESTE