Tartufo
Tartufo DORINA: ¡Admirable ejemplo y buena dama! Cierto es que vive con austeridad; pero son los años los que han puesto en su alma ese ardiente celo. Es recatada en cuanto a su cuerpo, pero mientras ha podido atraer los homenajes de los corazones ha gozado mucho de sus ventajas. Ahora, cuando sus ojos pierden el brillo y el mundo la abandona, quiere renunciar a él y, con el pomposo velo de una gran modestia, disfrazar la aridez de sus marchitos encantos. Así suelen hacer las coquetas al verse abandonadas por sus galanes. En tal abandono, su sombría inquietud no ve salida sino en el oficio de gazmoña, y la severidad de tan honradas mujeres todo lo censura entonces, sin perdonar nada. Critican en voz alta la vida de todos, no por caridad, sino por envidia, porque no sufren que otras tengan los placeres de que a ellas les ha privado la edad.