Tartufo
Tartufo ORGON: ¿Qué hacéis ahÃ? Muy fuerte es, amiga mÃa, la curiosidad que os impulsa cuando habéis venido a escuchar de esa suerte.
DORINA: En verdad no sé si es rumor que parte de alguna conjetura o de mera casualidad; pero se me han dado nuevas de ese casamiento y lo he tratado de pura invención.
ORGON: ¿Acaso es cosa increÃble?
DORINA: A tal punto que ni a vos mismo os creo, señor.
ORGON: Yo sé el medio de hacéroslo creer.
DORINA: ¡Bah, bah! Vos nos contáis un cuento divertido.
ORGON: Cuento justamente lo que se verá pronto.
DORINA: ¡Historias!
ORGON: Créeme, hija mÃa, que no me chanceo.
DORINA: No creéis a vuestro padre. Se mofa.
ORGON: Os digo …
DORINA: No se os creerá, por mucho que lo digáis.
ORGON: Pero mi enojo probará…
DORINA: Peor para vos si se os cree, señor. ¿Es posible que con esa cara de hombre discreto y esa barba tan grande seáis lo bastante loco para pretender…?
ORGON: Escuchad, amiga: os habéis tornado en esta casa ciertas libertades que no me petan.
