Tartufo
Tartufo DAMIS: Vamos, padre, a regalar vuestra llegada con un suceso reciente que os maravillará sobremanera. Bien pagado, estáis de todos vuestros halagos y buen precio pone el señor Tartufo a vuestras ternuras; que acaba de declarar su gran celo por vos no menos que deshonrándoos. Le he sorprendido cuando hacÃa a vuestra esposa la injuriosa confesión de un amor culpable. Como ella es de humor benigno y de ánimo discreto en demasÃa, querÃa guardarle secreto a toda costa; mas yo entiendo que serÃa favorecer tanto descaro y que callarlo es haceros ofensa.
ELMIRA: Opino que con estas vanas razones no debe nunca incomodarse el reposo de un marido, porque no depende de eso el honor y nosotras nos bastamos para defendernos. Asà creo y vos, Damis, no hubiérais dicho nada si yo tuviese algún crédito sobre vos. (Sale).
