Tartufo
Tartufo CLEANTO: ¿Dónde pensáis acudir?
ORGON: ¡Ay! ¡Qué sé yo!
CLEANTO: Me parece que se debe empezar por consultar juntos, las cosas que cabe hacer en este suceso.
ORGON: La arqueta que dije me conturba el alma. Más me desespera ella que todo lo demás.
CLEANTO: ¿Tan importante misterio encierra esa arqueta?
ORGON: Es un depósito que Argas, el amigo a quien tanto añoro, me entregó con gran secreto al huir, eligiéndome a mà para guardarla porque, según me dijo, contiene papeles que afectan a su vida y hacienda.
CLEANTO: ¿Y por qué las entregasteis a otras manos?
ORGON: Fue motivo de caso de conciencia. Hice confidencias del asunto al que me ha traicionado, y con sus razonamientos vino a persuadirme a que le diese la arquilla para guardarla, a fin de que, en caso de investigación, tuviese yo un subterfugio que permitiere a mi conciencia jurar contra la verdad.
CLEANTO: Mal os veo, a juzgar por las apariencias. La donación y el asunto de ese cofrecillo son, a mi criterio, ligerezas de bulto. Con tales prendas en su poder, puede más que expulsarle; debisteis buscar algún arreglo amistoso.
