Tartufo
Tartufo DAMIS: ¿Es cierto, padre mío, que un bribón amenaza, que no hay beneficio vuestro que su alma no haya borrado y que su vil e indignante soberbia le lleva a forjar con vuestras bondades mas contra vos?
ORGON: Sí, hij o; y tengo pena incomparable.
DAMIS: Dejadme, que quiero cortarle las orejas. Contra tal insolencia ha de irse directamente a lo hechos. A mí me pertenece libraros de el de una vez matándole para salir de embarazos.
CLEANTO: Habéis hablado como joven, pero moderad, si os place, esos algareros transportes, que vivimos bajo un reinado y estamos en un tiempo en que no se conducen bien las cosas por la violencia.
