Tartufo
Tartufo ORGON: Ya veis si yo tenía razón, madre mía. Por esta hazaña, juzgad el resto. ¿Comprendéis al fin sus traiciones?
PERNELLE: Estoy tartamuda de pasmo y me parece haber caído de las nubes.
DORINA: Sin razón os quejáis y censuráis a Tartufo; que todo esto confirma sus piadosos designios, y sabed que su virtud se colma en el amor que del prójimo tiene. Bien sabe que las riquezas corrompen al hombre, y por pura caridad desea quitaros cuanto puede ser obstáculo a vuestra salvación.
ORGON: Callaos. Nunca se os puede decir otra cosa que ésta.
CLEANTO: Veamos qué consejo se puede elegir.
ELMIRA: Ha de ponerse en evidencia la audacia del ingrato, porque este proceder destruirá la virtud del convenio y la deslealtad de Tartufo parecerá tan negra que no pueda lograr el triunfo de que se jacta.
