El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla Allí una pescadora
tiernamente suspira, y se lamenta,
y dulcemente llora.
Acá viene sin duda, y verte intenta.
Mientras llamo a tu gente,
lamentaréis las dos más dulcemente.
(Vase FABIO, y sale TISBEA)
TISBEA:
Robusto mar de España,
ondas de fuego, fugitivas ondas,
Troya de mi cabaña,
que ya el fuego por mares y por ondas
en sus abismos fragua
y en el mar forma por las llamas de agua,
¡maldito el leño sea
que a tu amargo cristal halló camino,
y, antojo de Medea,
tu cáñamo primero, o primer lino
aspado de los vientos,
para telas de engaños e instrumentos!
ISABELA:
¿Por qué del mar te quejas
tan tiernamente, hermosa pescadora?
TISBEA:
Al mar formo mil quejas.
Dichosa vos, que en su tormento agora
de él os estás riendo.