El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla que a Isabela, por mil modos,
(presa, ya lo ha dicho al rey).
Con vos, señor, o con otro,
esta noche en el palacio,
la habernos hallado todos.
OCTAVIO:
Dejadme, no me digáis
tan gran traición de Isabela,
mas… ¿si fue su amor cautela?
Proseguid, ¿por qué calláis?
(Mas, si veneno me dais Aparte
a un firme corazón toca,
y así a decir me provoca
que imita a la comadreja,
que concibe por la oreja,
para parir por la boca.
¿Será verdad que Isabela,
alma, se olvidó de mí
para darme muerte? Sí,
que el bien suena y el mal vuela.
Ya el pecho nada recela,
juzgando si son antojos,
que por darme más enojos,
al entendimiento entró,
y por la oreja escuchó,
lo que acreditan los ojos).
Señor marqués, ¿es posible