Los ensayos
Los ensayos QUE NUESTRO DESEO AUMENTA CON LA DIFICULTAD
a | «No existe razón que no tenga otra contraria», dice la facción más sabia entre los filósofos.[1] Hace poco estaba rumiando una hermosa sentencia[2] que un antiguo alega a favor del desprecio de la vida: «Ningún bien puede darnos placer salvo aquél para cuya pérdida estamos preparados»[3] —c | In aequo est dolor amissae rei, et timor amittendae[4] [Son iguales el dolor por la cosa perdida y el temor de perderla]—. a | Pretendía establecer de este modo que el goce de la vida no puede sernos de verdad agradable si tememos perderla. Pero podría decirse, por el contrario, que estrechamos y abrazamos este bien con mucha más fuerza y afecto al ver que nos resulta más incierto y temer que nos sea arrebatado, porque se percibe de manera evidente que, así como el fuego se encrespa con la presencia del frío,[5] nuestra voluntad se aviva también con el contraste:
b | Si nunquam Danaen habuisset ahenea turris,
non esset Danae de Ioue facta parens;[6]
[Si Dánae no hubiera estado nunca encerrada en una torre
de bronce, Dánae no habría sido hecha madre por Júpiter];