Los ensayos
Los ensayos a | Me dirán que el hecho sobrepasa a tal punto el pensamiento que no hay esgrima tan bella que no se pierda cuando se llega hasta ahÃ. Dejadles decir: la premeditación proporciona sin duda una gran ventaja. Y, además, ¿no es algo llegar sin alteración y sin fiebre al menos hasta ese momento? Es más: la naturaleza misma nos echa una mano y nos infunde valor. Si se trata de una muerte breve y violenta, no nos da tiempo de temerla; si es de otro modo, observo que, a medida que me adentro en la enfermedad, caigo de manera natural en cierto desdén por la vida. Veo que me cuesta mucho más digerir la determinación de morir cuando estoy sano que cuando padezco fiebre. En efecto, ya no aprecio tanto los placeres de la vida, pues empiezo a perder su uso y disfrute, y, por tanto, veo la muerte con ojos mucho menos espantados.