Los ensayos
Los ensayos a | Y, para llegar a la cuestión de mi asunto, hacÃa mucho que escondÃa el paganismo en su corazón, dice Marcelino, pero como todo su ejército estaba formado por cristianos, no se atrevÃa a descubrirlo. Finalmente, cuando se vio bastante fuerte para atreverse a exhibir su voluntad, mandó abrir los templos de los dioses y trató por todos los medios de restablecer la idolatrÃa.[28] Para alcanzar su propósito, al encontrar en Constantinopla el pueblo dividido, con los prelados de la Iglesia cristiana desavenidos, los hizo acudir ante él a palacio y les aconsejó insistentemente que calmaran las disensiones civiles y cada uno sirviera a su religión sin trabas y sin temor. Lo pedÃa asà con gran interés porque tenÃa la esperanza de que la licencia aumentarÃa las facciones y las intrigas de la división, e impedirÃa por consiguiente que el pueblo se uniera y se fortaleciera en contra de él con su concordia y unánime entendimiento. HabÃa comprobado, por la crueldad de algunos cristianos, que ningún animal del mundo es tan terrible para el hombre como el hombre.[29]