Los ensayos
Los ensayos Cuando me enojo, lo hago con la máxima viveza, pero también con la máxima brevedad y el máximo secreto de que soy capaz. Me pierdo ciertamente en cuanto a rapidez y violencia, pero no en cuanto a turbación; no llego hasta el extremo de lanzar a mi antojo y sin discreción toda suerte de palabras injuriosas, y de no mirar de colocar de manera pertinente mis pullas allà donde considero que hieren más —porque en general no empleo sino la lengua—. Mis sirvientes salen mejor librados cuando los motivos son importantes que cuando son leves. Los leves me cogen por sorpresa; y el infortunio quiere que, una vez que te has despeñado, sin que importe qué te ha dado el impulso, llegues siempre hasta el fondo. La caÃda se apresura, impulsa y acelera por sà misma. En los motivos importantes me satisface que sean tan justos que todo el mundo espere ver surgir una ira razonable; me enorgullezco de engañar su expectativa. Me esfuerzo y preparo contra ellos; me perturban y me amenazan con arrastrarme muy lejos, si los siguiera. Evito fácilmente sucumbir, y tengo fuerza suficiente, cuando lo espero, para rechazar el impulso de la pasión, por más violenta que sea su causa; pero, si alguna vez se me anticipa y se adueña de mÃ, me arrastra, por más vana que sea su causa. Negocio asà con quienes pueden discutir conmigo: «Cuando me notéis alterado el primero, dejadme ir, con razón o sin ella; yo haré lo mismo cuando me toque a mû. La tormenta sólo se forma con la concurrencia de las iras, que suelen surgir una de otra, y no nacen en un instante. Demos a cada una su curso y estaremos siempre en paz. Útil prescripción, pero difÃcil de llevar a la práctica. A veces me ocurre también que simulo estar enojado, para el gobierno de mi casa, sin ninguna verdadera emoción.[32] A medida que la edad vuelve mis humores más agrios, me esfuerzo por oponerme a ellos, y, si puedo, lograré ser en lo sucesivo tanto menos malhumorado y difÃcil cuanto más excusa e inclinación tenga para serlo, aunque antes lo haya sido tanto como quienes menos lo son.