Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, para volver sobre mis pasos, es mucho poder atajar nuestros deseos con los argumentos de la razón, o forzar nuestros miembros, por medio de la violencia, a mantenerse en el deber. Pero, azotarnos por el interés de nuestros vecinos, no ya deshacernos de la dulce pasión que nos halaga, del placer que sentimos al vernos agradables a otros, y amados y perseguidos por todos, sino también concebir odio y hastío por las gracias que son causa de esto, y condenar nuestra belleza porque otro se inflama con ella, son cosas de las que no he visto muchos ejemplos. Éste es uno: Espurina, un joven toscano,
b | Qualis gemma micat, fuluum quae diuidit aurum,
aut collo decus aut capiti, uel quale per artem
inclusum buxo aut Oricia terebintho,
lucet ebur;[37]
[Como la gema brilla, engarzada en rojo oro, adorno del cuello o de la cabeza, o como el marfil resplandece engastado con arte en boj o en terebinto de Orico];