Los ensayos
Los ensayos a | la grandeza de haber cruzado victorioso, a los treinta y tres años, toda la tierra habitable b | —y de haber alcanzado en media vida todo cuanto puede la naturaleza humana, de tal manera que eres incapaz de imaginar una duración legÃtima y una continuación de su progreso en virtud y en fortuna, hasta un lÃmite justo de edad, sin imaginar algo que supera al hombre—, a | el hecho de que hiciera nacer de sus soldados tantas ramas reales, dejando el mundo repartido, tras su muerte, entre cuatro herederos, simples capitanes de su ejército, cuyos descendientes después siguieron durante tanto tiempo conservando ese gran dominio; tantas excelentes virtudes como habÃa en él, b | justicia, templanza, generosidad, lealtad a su palabra, amor a los suyos, humanidad con los vencidos. a | Porque sus costumbres no parecen en verdad dignas de ningún justo reproche, b | sà algunas de sus acciones particulares, raras y extraordinarias. Pero es imposible dirigir tan grandes movimientos con las reglas de la justicia. Tales hombres requieren ser juzgados en conjunto, por el objetivo principal de sus acciones. La destrucción de Tebas,[21] el asesinato de Menandro[22] y del médico de Hefestión,[23] de tantos prisioneros persas a la vez,[24] de un grupo de soldados indios no sin detrimento a su palabra,[25] de los coseyenos, aun los niños pequeños,[26] son arranques un poco difÃciles de excusar. Pues, en cuanto a Clito, la falta fue corregida más allá de su importancia,[27] y tal acción demuestra, más que otra cualquiera, su natural benigno, y que era de suyo un temperamento excelentemente formado para la bondad c | —y se dijo ingeniosamente de él que tenÃa sus virtudes por naturaleza, b | sus vicios por fortuna—.[28] En cuanto a que fuera un poco jactancioso, un poco demasiado impaciente cuando oÃa que hablaban mal de él, y en cuanto a los comederos, armas y bocados que hizo esparcir por las Indias,[29] todas estas cosas me parece que pueden perdonarse por la edad y por la c | asombrosa b | prosperidad de su fortuna. Si alguien considera, al mismo tiempo, tantas virtudes militares —diligencia, previsión, resistencia, disciplina, sutileza, magnanimidad, resolución, buena suerte—, en lo cual, aun cuando la autoridad de AnÃbal no nos lo hubiera enseñado, fue el primero de los hombres;[30] a | las raras cualidades y atributos de su persona, hasta llegar al milagro;[31] b | el porte y el gesto venerable, con un semblante tan joven, rojo y resplandeciente: