Los ensayos
Los ensayos El tercero y el más excelente es, a mi juicio, Epaminondas. En cuanto a gloria, está muy lejos de poseer tanta como otros —no es tampoco un elemento que forme parte de la sustancia de la cosa—;[35] en cuanto a resolución y valentÃa, no de aquella avivada por la ambición, sino de aquella que la sabidurÃa y la razón pueden asentar en un alma bien ordenada, tenÃa toda la que cabe imaginar. No dio menos pruebas de su virtud, a mi entender, que el mismo Alejandro y que César. Pues, aun cuando sus proezas militares no sean ni tan frecuentes ni tan magnÃficas, si se las examina bien, a ellas y a todas sus circunstancias, no dejan de ser igual de importantes y vigorosas, y tan demostrativas de audacia y aptitud militar. Los griegos le rindieron el honor, sin objeción, de llamarlo el primer hombre entre ellos.[36] Pero ser el primero de Grecia, es fácilmente ser el primero del mundo. En cuanto a saber y capacidad, nos ha quedado el juicio antiguo de que jamás nadie supo tanto y habló tan poco como él.[37] c | Era miembro, en efecto, de la escuela pitagórica.[38] Y lo que habló, jamás nadie lo habló mejor. Excelente orador y muy persuasivo.[39]