Los ensayos
Los ensayos En lo que respecta no a un santo, sino a lo que llamamos un caballero, de comportamiento sociable y común, de altura moderada, la vida más rica que conozco para ser vivida entre los vivos, como suele decirse, y la más dotada de cualidades ricas y deseables, a mi juicio es, a fin de cuentas, la de Alcibíades. Pero, en cuanto a Epaminondas, a | como ejemplo de extrema bondad, quiero añadir aquí algunas de sus opiniones. b | La satisfacción más dulce de toda su vida, según su testimonio, fue el placer que produjo a su padre y a su madre con la victoria de Leuctra.[43] Dice mucho que prefiriera el placer de ellos al propio, tan justo y tan pleno con una acción tan gloriosa. a | No creía lícito matar a un hombre sin conocimiento de causa, ni siquiera para recobrar la libertad de su país. Por eso se mantuvo tan frío ante la tentativa de Pelópidas, compañero suyo, para liberar Tebas.[44] Defendía asimismo que en la batalla había que eludir y evitar el enfrentamiento con el amigo que se hallara en el bando contrario.[45] c | Y su humanidad aun con los enemigos lo hizo sospechoso ante los beocios, porque, tras forzar milagrosamente a los lacedemonios a abrirle la vía que pretendían conservar a la entrada de la Morea, cerca de Corinto, se contentó con pasarles por encima sin perseguirlos a ultranza. Fue por tal motivo depuesto del cargo de capitán general.[46] Muy honorablemente habida cuenta la causa, y la vergüenza que les supuso verse obligados a volver a ascenderlo de inmediato a su grado, y reconocer hasta qué extremo su gloria y su salvación dependían de él, al cual la victoria seguía como su sombra dondequiera él mandaba. La prosperidad de su país murió también con su muerte, como había nacido con él.[47]