Los ensayos
Los ensayos Jaropolk, duque de Rusia, sobornó a un gentilhombre húngaro para que traicionara al rey de Polonia, Boleslao, matándolo o proporcionando a los rusos el medio de infligirle un daño considerable. El húngaro se comportó como un caballero; se dedicó más que antes al servicio del rey, y consiguió formar parte de su consejo y figurar entre sus más Ãntimos. Con estas ventajas, y escogiendo a propósito la oportunidad de la ausencia de su amo, entregó a los rusos Vislicia, una ciudad grande y rica, que fue enteramente saqueada y quemada por ellos, con matanza total no sólo de sus habitantes de cualquier sexo y edad, sino de un gran número de nobles de los alrededores, a los que habÃa congregado para este fin. Jaropolk, una vez saciada su venganza y su cólera, que, sin embargo, no carecÃa de motivos —Boleslao, en efecto, le habÃa infligido una gran afrenta, y con una conducta semejante—, y harto del fruto de esta traición, empezó a considerar su pura y simple vileza, y a verla con una mirada sana y no enturbiada ya por la pasión, y cayó en tales remordimientos y repugnancia que mandó sacar los ojos y cortar la lengua y las partes pudendas a su ejecutor.[42]