Los ensayos
Los ensayos Los doctos suelen tropezar en esta piedra. Alardean siempre de su magisterio y esparcen sus libros por todas partes. En estos tiempos han llenado con ellos hasta tal extremo los gabinetes y los oídos de las damas, que, si éstas no han retenido la sustancia, al menos lo aparentan. En toda suerte de conversación y de materia, por baja y vulgar que sea, utilizan una manera de hablar y de escribir nueva y docta:
Hoc sermone pauent, hoc iram, gaudia, curas,
hoc cuncta effundunt animi secreta; quid ultra?
concumbunt docte.[19]
[Expresan con estas palabras el temor, la ira, los gozos, las inquietudes, difunden los secretos de su alma; ¿qué más?: se acuestan doctamente].