Los ensayos
Los ensayos c | En verdad, no debe ocurrir como con los oficiales de los reyes de Esparta, trompetas, músicos, cocineros, a quienes los hijos sucedían en su cargo, por ignorantes que fuesen, en vez de los mejores expertos del oficio.[58] Los de Calicut hacen de los nobles una especie por encima de la humana. Tienen prohibido el matrimonio, y toda profesión que no sea la militar. Pueden poseer todas las concubinas que quieran; y las mujeres, tantos rufianes como se les antoje, sin celos entre ellos. Pero es un crimen capital e irremisible emparejarse con alguien de otra condición que la propia. Y se consideran mancillados sólo con que les toquen al pasar; y, como si su nobleza sufriera una ofensa y un daño extraordinarios, matan a quienes simplemente se aproximan un poco demasiado a ellos. De tal suerte que aquellos que no son nobles se ven obligados a proferir gritos al andar, como hacen los gondoleros de Venecia en los recodos de las calles para no chocar entre sí; y los nobles les mandan echarse al lado que se les antoja. Éstos evitan así una ignominia que consideran perpetua; aquéllos, una muerte segura. Ningún transcurso de tiempo, ningún favor de príncipe, ningún cargo, virtud o riqueza puede lograr que un plebeyo llegue a ser noble. Lo cual está secundado por la costumbre de que estén prohibidos los matrimonios entre oficios distintos. La muchacha de una familia de zapateros no puede casarse con un carpintero; y los padres están obligados a educar a los hijos en la profesión de los padres, de manera estricta, y no en otra profesión, de suerte que se mantiene la distinción y la continuidad de su fortuna.[59]