Los ensayos
Los ensayos querrÃa ocupar el lugar de una amante de su marido. Si ella reside en su afecto como esposa, reside en él con mucho más honor y seguridad. Aunque el hombre se haga el apasionado y el solÃcito en otra parte, que le pregunten a quién preferirÃa ver vÃctima de una infamia, a su esposa o a su amante, de quién le afligirÃa más un infortunio, a quién le desea más grandeza; tales preguntas no plantean ninguna duda en un matrimonio sano. El hecho de que se vean tan pocos buenos es signo de su importancia y valor. Si se forma bien y se considera bien, no hay elemento más hermoso en nuestra sociedad. No podemos privarnos de él, y lo estamos envileciendo. Sucede lo que vemos en las jaulas: los pájaros que están fuera se desesperan por entrar; y los que están dentro, tienen el mismo afán por salir. c | Preguntado Sócrates sobre si era más conveniente tomar esposa o no tomarla, respondió: «Hagas una cosa u otra, te arrepentirás».[62] b | Es una convención a la cual se ajusta oportunamente aquello que se dice: «Homo homini o Deus o lupus»[63] [el hombre es o un dios o un lobo para el hombre]. Para forjarlo, se requiere la coincidencia de muchas cualidades. En estos tiempos les resulta más cómodo a las almas simples y populares, en las cuales las delicias, la curiosidad y la ociosidad no lo enturbian tanto. Los caracteres desenfrenados, como el mÃo, que odio toda suerte de atadura y de obligación, no son tan apropiados: