Los ensayos
Los ensayos b | Comemos y bebemos como los animales, pero tales actos no impiden las funciones de nuestra alma. En ellas mantenemos nuestra superioridad; ésta subyuga cualquier otro pensamiento, embrutece y animaliza, con su imperiosa autoridad, toda la teología y la filosofía que hay en Platón; y, sin embargo, él no se queja. En todo lo demás puedes mantener cierto decoro; todas las demás acciones admiten unas reglas de honestidad. Ésta no puede siquiera imaginarse sino viciosa o ridícula. Encuéntrale, para formarte una opinión, un proceder sabio y juicioso. Decía Alejandro que se reconocía mortal principalmente por esta acción y por el dormir.[208] El sueño sofoca y suprime las facultades del alma; la cópula las absorbe y disipa de la misma manera. Ciertamente, es un signo no sólo de nuestra corrupción original, sino también de nuestra vanidad y deformidad.
Por un lado, la naturaleza nos empuja a ello, pues ha ligado a este deseo la más noble, útil y agradable de todas sus acciones; y después nos deja, por otro lado, acusarla y rehuirla como insolente y deshonesta, sonrojarnos por ella y recomendar su abstinencia. c | ¿No somos bien brutos llamando brutal a la acción que nos produce?