Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

c | ¿Cómo podrá saciar unos deseos que crecen a medida que se satisfacen? Quien piensa en recibir, ya no piensa en lo que ha recibido. Nada es tan propio de la codicia como la ingratitud.[29] El ejemplo de Ciro no se acomodará mal aquí. Será como una piedra de toque que servirá a los reyes de estos tiempos para reconocer si sus dones están bien o mal empleados, y que les mostrará cómo este emperador los otorgaba con más acierto que ellos. Éste es el motivo por el que, después, se ven en la obligación de tomar prestado de súbditos desconocidos, y más bien de aquellos a quienes han perjudicado que de aquellos a quienes han favorecido; y las ayudas que reciben no tienen de gratuito sino el nombre.[30] Creso le reprochaba su esplendidez, y calculaba a cuánto se elevaría su tesoro de haber sido menos dadivoso. Él deseó justificar su generosidad y envió cartas desde todas partes a los grandes de su Estado a los que había favorecido de manera particular, rogándoles a todos que le ayudaran con todo el dinero posible, a causa de una necesidad, y que se lo mandaran por declaración. Le llegaron todas las minutas. Todos sus amigos estimaban que no era suficiente ofrecerle sólo lo mismo que habían recibido de su munificencia, y añadían mucho de su caudal propio, de suerte que la suma resultante ascendió a una cantidad muy superior al ahorro de Creso. Al respecto le dijo Ciro: «No amo las riquezas menos que los demás príncipes, y más bien soy más parco con ellas. Puedes ver con qué poco gasto he adquirido el tesoro inestimable de tantos amigos; y cómo son para mí tesoreros más fieles que lo serían mercenarios sin gratitud ni afecto; y hasta qué punto mi fortuna está así más a salvo que metida en cofres que atraerían hacia mí el odio, la envidia y el desprecio de los demás príncipes».[31]


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker