Los ensayos
Los ensayos Así hablaba al respecto el buen señor de Pibrac, que acaba de abandonarnos, un espíritu tan noble, con opiniones tan sanas, con costumbres tan afables. Esta pérdida, y la que hemos padecido al mismo tiempo del señor de Foix,[52] son pérdidas importantes para nuestra corona. No sé si a Francia le queda capacidad para sustituir a estos dos gascones con otra pareja de la misma sinceridad y competencia para el consejo de nuestros reyes. Eran almas diversamente bellas, y ciertamente, en este siglo, raras y hermosas, cada una a su manera. Pero ¿quién las puso en esta época, tan poco acordes y tan poco proporcionadas con nuestra corrupción y nuestras tempestades?