Los ensayos
Los ensayos ¿Quién sabe si Dios querrá que suceda como con los cuerpos que se purgan y restablecen merced a largas y graves enfermedades, las cuales les devuelven una salud más Ãntegra y más neta que aquella que les habÃan arrebatado? Lo que más me apena es que, al enumerar los sÃntomas de nuestro mal, veo que son tantos los naturales y enviados por el cielo, y propiamente suyos, como los que aportan nuestro desorden y la imprudencia humana. c | Parece que los astros mismos prescriben que hemos durado bastante, y más allá de los lÃmites ordinarios. Y también me apena que el mal más cercano que nos amenaza no sea la alteración de la masa entera y sólida, sino su disipación y desgarramiento —el peor de nuestros temores.