Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me cuesta ponerme en marcha; pero, una vez en el camino, voy tan lejos como se quiera. Me resisto tanto a las empresas pequeñas como a las grandes,[129] y a equiparme para hacer una jornada y visitar a un vecino, como para un verdadero viaje. He aprendido a hacer mis jornadas a la española, de un tirón —grandes y razonables jornadas—. Y con calores extremos, las hago de noche, desde la puesta de sol hasta el amanecer. La otra manera, comer por el camino en medio del tumulto y a toda prisa, para el desayuno, en especial los días cortos, es incómoda. Mis caballos van mejor así. Jamás me ha fallado ningún caballo que haya sido capaz de hacer conmigo la primera jornada. Les doy de beber por todas partes, y sólo miro que les quede bastante camino para disipar el agua. Mi pereza para levantarme les da tiempo a quienes me siguen para desayunar a sus anchas antes de partir. Por mi parte, nunca como demasiado tarde. El apetito me viene comiendo y no de otra manera; sólo tengo hambre en la mesa.

Algunos se quejan de que, casado y viejo, me haya complacido en continuar esta actividad. Se equivocan. El mejor momento para marchar de casa es cuando la hemos dispuesto para que continúe sin nosotros, cuando le hemos infundido un orden que no contradice su forma pasada. Es mucho más imprudente alejarse dejando en casa una guardia menos fiel, y que se cuide menos de proveer a tu necesidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker