Los ensayos
Los ensayos b | Desde Roma, controlo y dirijo mi casa, y los bienes que he dejado en ella. Veo crecer mis murallas, mis árboles, y mis rentas, y los veo menguar, a dos pasos de distancia igual que cuando estoy en ella:
Ante oculos errat domus, errat forma locorum.[133]
[Mi casa flota ante mis ojos, flota la imagen de esos lugares].
Si sólo poseemos lo que tocamos, adiós a nuestros escudos cuando se hallan en nuestros cofres, y a nuestros hijos si están cazando. Los queremos más cerca. ¿En el jardín es lejos? ¿A media jornada? ¿Qué tal a diez leguas?, ¿es lejos o cerca? Si es cerca, ¿qué decir de once, doce, trece?, y así paso a paso. En verdad, la que pueda prescribir a su marido que a tantos pasos acaba el cerca, y a tantos otros empieza el lejos, a mi juicio lo detiene en medio:
excludat iurgia finis.
Vxor permisso, caudaeque pilos ut equinae
paulatim uello, et demo unum, demo etiam unum,
dum cadat elusus ratione ruentis acerui.[134]
[que un término excluya las disputas. Uso de la licencia y, como arranco paulatinamente pelos de una cola de caballo, quito ahora uno, luego otro, hasta que caiga confuso por el método del montón menguante].