Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, he acometido cien querellas en defensa de Pompeyo y a favor de la causa de Bruto. Esta relación dura todavÃa entre nosotros. Aun las cosas presentes las poseemos sólo con la fantasÃa. Dado que me encuentro inútil para este siglo, me entrego a aquel otro; y me embelesa tanto, que el estado de la vieja Roma, libre, justa y floreciente —porque no amo ni su nacimiento ni su vejez— me importa y apasiona. Por eso, no podrÃa volver a ver tan a menudo el asentamiento de sus calles y de sus casas, y esas ruinas profundas hasta las AntÃpodas,[240] que dejara de llenar mi tiempo. c | ¿Se debe a la naturaleza, o a un error de la fantasÃa, que la contemplación de los sitios que sabemos fueron frecuentados y habitados por personas cuya memoria tenemos en estima, nos conmueva en cierto modo más que escuchar el relato de sus acciones o que leer sus escritos?[241] Tanta uis admonitionis inest in locis. Et id quidem in hac urbe infinitum: quacunque enim ingredimur in aliquam historiam uestigium ponimus[242] [Tanto poder de evocación hay en los lugares. Y esta ciudad lo posee en grado infinito; en efecto, por donde quiera que pasemos ponemos el pie en alguna historia]. b | Me gusta examinar su rostro, su porte y sus vestidos; vuelvo a mascullar esos grandes nombres, y los hago resonar en mis oÃdos. c | Ego illos ueneror et tantis nominibus semper assurgo[243] [Los venero y me pongo siempre de pie ante tan grandes nombres]. b | De aquellas cosas que son en algún aspecto grandes y admirables, admiro hasta los aspectos comunes. ¡De buena gana los mirarÃa charlar, pasear y cenar! SerÃa ingrato despreciar los restos y las imágenes de tantos hombres honestos, y tan valerosos, a los cuales he visto vivir y morir, y que nos brindan tantas buenas enseñanzas con su ejemplo, si supiéramos seguirlas.