Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esta opinión y costumbre común de mirar a otra parte que hacia nosotros ha favorecido mucho nuestro interés. Es éste un objeto lleno de insatisfacción. No vemos en él sino miseria y vanidad. Para no desanimarnos, la naturaleza ha empujado, muy oportunamente, nuestra mirada hacia fuera. Vamos hacia delante a favor de la corriente, pero remontar hacia nosotros mismos es un movimiento penoso; de igual manera, el mar se revuelve y se estorba cuando se ve rechazado sobre sí mismo. «Mirad», dice todo el mundo, «los movimientos del cielo, mirad lo público, la querella de aquél, el pulso del uno, el testamento del otro; en suma, mirad siempre hacia arriba o hacia abajo, o hacia el lado, o hacia delante, o hacia detrás». Era un mandato contrario a la opinión común el que nos daba antiguamente el dios en Delfos: «Mirad en vosotros, examinaos, ateneos a vosotros mismos; vuestro espíritu y vuestra voluntad, que se consumen en otra parte, replegadlos a sí mismos; os derramáis, os esparcís; ceñios, reteneos; os traicionan, os dispersan, os arrebatan a vosotros mismos». ¿No ves que este mundo tiene todas sus miradas dirigidas a la fuerza hacia el interior, y sus ojos abiertos para contemplarse a sí mismo?[256] Todo es vanidad para ti, dentro y fuera, pero es menos vanidad cuando está menos extendida. «Excepto tú, oh hombre», decía este dios, «cada cosa se estudia a sí misma en primer lugar, y tiene, según su necesidad, límites en sus trabajos y deseos. Ninguna es tan vacía e indigente como tú, que abrazas el universo. Eres el escrutador sin conocimiento, el magistrado sin jurisdicción y, al fin y al cabo, el bufón de la farsa».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker