Los ensayos
Los ensayos b | En suma, estoy a punto de acabar este hombre, no de rehacer otro. Por el uso prolongado, esta forma se me ha convertido en sustancia, y la fortuna en naturaleza. Sostengo, pues, que a cada uno de nosotros, pobrecitos, se nos puede excusar por considerar como propio lo que está comprendido en esta medida. Pero por otra parte, más allá de estos lÃmites, no hay ya sino confusión. Ésta es la más amplia extensión que podemos conferir a nuestros derechos. Cuanto más ampliamos nuestra necesidad y posesión, más nos exponemos a los golpes de la fortuna y de las adversidades. El curso de nuestros deseos debe quedar circunscrito y restringido al reducido lÃmite de los bienes más próximos y contiguos;[49] y su curso debe además moverse no en una lÃnea recta que termine en otro sitio, sino trazando un cÃrculo cuyos dos extremos se unan y acaben en nosotros, haciendo un rápido bucle. Las acciones que se ejecutan sin este retorno sobre sà mismo, se entiende un retorno rápido y real, como son las de los avaros, los ambiciosos y tantos más que corren al asalto, a los cuales la carrera los lleva siempre más allá, son acciones erróneas y enfermizas.